domingo, 26 de abril de 2015

Eclipse


Días que oscurecen de golpe y sin remedio. Y no por gracia de un eclipse precisamente.

sábado, 25 de abril de 2015

Colibrí


Para Irene Gruss y sus "piriquitos"


Colibrí: elogio de lo breve

He aquí
la brevedad de la forma,
la armonía de las plumas

y ese amor imposible
entre el pájaro y la flor.

(De Casi humanos (bestiario)

viernes, 24 de abril de 2015

De cactus

 
Tan delicados y punzantes como flor de cactus. 
Así algunos.

jueves, 23 de abril de 2015

"El libro"

 
"Lo compré hace más de quince años. Pospuse su lectura para un momento que no llegó jamás. Moriré sin haberlo leído. Y en sus páginas estaban el secreto y la clave".

José Emilio Pacheco (1939 / 2014)

Antorchas

 
El fulgor de las antorchas parece venir atravesando siglos desde la Edad Media y sus oscuridades.

miércoles, 22 de abril de 2015

Catarata

 
Te sumerges bajo una catarata de palabras para no escuchar lo que te dice el silencio.

martes, 21 de abril de 2015

Uno de los nuestos


Hay días especialmente nefastos en los que me flaquea la certeza de ser uno de los nuestros.
 

lunes, 20 de abril de 2015

"Como un remo que se hunde"


Camino sin pies y sin sueños
Solo con la respiración y la cadencia
Del mudo paso de las brisas.
Camino como un remo que se hunde.

Los remolinos sorben las nubes y los peces
Para que la altura y la profundidad se conjuguen.
Avanzo sin yugo y estoy lejos

De caminar sobre las aguas del cielo.

Daniel Faria (1971-1999)


domingo, 19 de abril de 2015

A Vuecencia



Querido Sr. Académico:

Ignorando por completo el tratamiento debido a su flamante e insigne rango, si Vuecencia, Señoría, Ilustrísimo, Usía o Excelencia -aunque todos juntos cabrían en su honorable persona y todavía quedaría sitio para un par de ellos más sin menoscabo alguno para los antedichos- y rogándole de antemano que disculpe mi arrojo, y aun osadía, frutos tempranos ambos del arrebato y el entusiasmo al llegar hasta estos casi ignotos lares el eco de tan excelsa noticia, me tomo la libertad de dirigirme a usted con el simple y llano de propósito de manifestarle mi más sincera alegría (estoy que no quepo en mí de gozo, como unas castañuelas, henchido de gozo, feliz como una lombriz...) por su reciente y más que merecido nombramiento como Miembro Correspondiente de la Real Academia de Nobles y Bellas Artes de San Luis. 
De que Don José Luis Melero Rivas, perpetuo paladín de la letra impresa, escritor, más que notable, excelso, bibliófilo de pro, es más que dignísimo merecedor de tal nombramiento y honor, no me cabe ninguna duda. Quien lo conoce, lo sabe.
 
¡Ya era hora, coño, hostias, joder, me cago en tó lo que se remenea!
(Suplico benevolencia por su parte ante lo intempestivo y soez de los términos de la locución, pero en este preciso momento mi lenguaje, impelido a ello por un impulso tan espontáneo como incontrolable en su arrebato, ha tendido a lo chabacano a despecho de mi voluntad y al debido respeto que su augusta figura reclama).

Ruego porque usted, con su más que acreditada caballerosidad, sepa disculpar el impropio exabrupto de este gañán que empuña la pluma con singular desmayo e impericia a la par que con tan desaseada terminología pero, se lo aseguro, con el más franco, noble y leal de los propósitos.

Tengo, señor, la plena certeza y convencimiento de que de ahora en adelante, las sesiones de tan docta y magna institución dedicada a la salvaguarda y enaltecimiento de la Belleza y la Armonía en sus múltiples manifestaciones artísticas, y que uno, en su simpleza e ignorancia, imagina sesudas y serias de común, por no decir prolijas y aun plúmbeas para los no iniciados en los secretos de sus deliberaciones, serán, como mínimo, mucho más divertidas y jacarandosas, sin obviar, por supuesto -que lo "Cortés no quita lo Moctezuma", como pontifica jocosamente cada vez que tiene ocasión un amigo mío algo tarambana y vivalavirgen-, el rigor y la sabiduría debidos a tan preclaros fines.

Item más: albergo la firme intención de solicitarle audiencia en su Muy Noble, Muy Leal, Muy Heroica, Muy Benéfica, Siempre Heroica e Inmortal ciudad en cuanto me sea posible, para poner en práctica esa cordial manifestación de cariño que, en presencia de quien esto suscribe, expresó de manera tan efusiva como visceral el egregio periodista Raúl Lahoz un día que se cruzó con usted en pleno Paseo de la Independencia de la ciudad que usía adorna con su sabia y elegante presencia: el estentóreo grito de "¡Ven a mis lomos, Pepe!", que el insigne “plumilla” lanzó al éter mañico dirigido a usted con toda la potencia de sus pulmones, aún resuena bizarro en mis oídos.

Queda de usted su seguro servidor.

Y póngame a los pies de su señora.

Su más rendido admirador

Elías Moro

En la imagen, realizada por Jesús Marchamalo -otro que tal- un par de años antes de la feliz noticia que aquí se comenta, el susodicho académico parece tener ya un feliz pálpito de lo porvenir.

Escasez


Apenas quedan Abeles para las legiones de Caínes que los rondan.
 

viernes, 17 de abril de 2015

Pensar


Pensar, esa cosa sobre la que tan poco, y tampoco, pensamos.

jueves, 16 de abril de 2015

Simetría


Si en todo buscas la simetría, es posible que acabes con las esposas puestas.
 

miércoles, 15 de abril de 2015

Unos tíos con suerte


Al final, y visto lo que hay que ver, va a resultar que los tuertos son unos tíos con suerte.
 

domingo, 12 de abril de 2015

Soledad

 
Soledad es mirarte los pies tumbado en la cama de un hotel de una ciudad donde nadie te conoce.

viernes, 10 de abril de 2015

Padrino



El primer muerto que vi en mi vida fue un niño. Era primo hermano mío y además, mi primer ahijado. Se llamaba Agustín. No recuerdo la edad que yo tendría entonces pero no creo que pasara de los diez o doce años.
Padrino a los doce… ¿A qué mente perversa se le ocurre hacer padrino a un niño con esa edad? Yo no quería encontrarme con la muerte de aquella manera (en realidad, hubiera preferido no encontrarme nunca con otra muerte que no fuera la mía a su debido tiempo), pero me hicieron pasar a ver su mínimo cadáver (era aún un bebé, apenas vivió unos meses) casi a la fuerza. Más perversión todavía.
-¿Cómo no te vas a despedir de tu ahijado? -me recriminaban en mi familia mientras casi me empujaban para que traspasara el umbral de la habitación donde lo estaban velando.
Me dijeron, “pasa un momento y despídete”. Así, de esa manera tan seca, en un espeso silencio quebrado por los sollozos, tuve conciencia de la muerte a una temprana edad.
El muerto se llamaba Agustín. Era mi ahijado y mi primo.
Pero, ¿cómo eran su cara, su llanto, su sonrisa?